| Gomera 2003
En septiembre de 2003 realicé
un viaje a la gomera. Hacía años que no viajaba a la isla
colombina y he vuelto con la sensación que los gomeros no han aprendido
de los errores del resto de los canarios.
Para muestra, en Agulo se están
realizando verdaderas barbaridades en un municipio cuyo encanto se está
perdiendo a pasos agigantados.
Para empezar, una de las atracciones
de este pueblo es su 'vista', es decir, la vista del mar con Tenerife y
el Teide al fondo. Se puede apreciar desde las mismas calles del pueblo
y en especial desde la zona del calvario. Aquí muchos turistas contemplan
esta vista. El ayuntamiento no se le ha ocurrido otra cosa que instalar
una zona de 'escombros' y materiales diversos que afean esta maravillosa
vista.
También en Agulo, se están
desarrollando unas obras para 'adecentar' la playa de San Marcos. Han abierto
una pista que en gran parte discurre por el fondo de un barranco que llega
hasta la misma playa. Allí se han dedicado a 'arreglar' el entorno
y han entullado gran parte de la playa para hacer unos merenderos. Un lugareño
me indicó que antes de dichas obras la playa abarcaba una mayor
extensión pero que ahora una gran parte la han 'tapado'.
En el puerto de Valle Gran Rey se
están realizando unas obras de ampliación. El 'relleno' lo
extraen desde una cantera cercana, en la parte posterior de la playa que
se encuentra en el mismo puerto. Durante nuestras estancia en dicha playa
pudimos comprobar como piedras de grandes dimensiones caían a la
carretera desde los camiones en su marcha hacia el puerto con el consiguiente
peligro para los transeúntes (yo mismo tuve que retirar el coche
de donde lo tenía aparcado por miedo a que resultara dañado
por una de esas piedras, piedras que luego se amontonan a lo largo de la
carretera).
Pero es que, además, de vez
en cuando se dedican a cargar camiones justo encima de la playa. Mi familia
y yo tuvimos que salir corriendo ante el miedo de que una de estas piedras
acabaran en nuestras cabezas ya que, como la marea estaba alta, estabamos
instalados a escasos metros de la carretera (en la primera foto se puede
apreciar nuestra sombrilla).
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Por último, decidimos visitar
Puntallana y por el camino pudimos contemplar los restos del vertedero
municipal que, aunque 'cerrado', sigue vertiendo al mar una gran cantidad
de basura la cual llega a las playas de Puntallana. Además, a pesar
de ser una Reserva Natural Especial, se encuentra repleta de chabolas y
algún que otro coche abandonado.
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